Nací hace 29 años en la ciudad de Córdoba, un 6 de febrero de 1990. Vivo con mi mamá y mi sobrina Martina en barrio Arenales, en la zona Este de la ciudad, muy cerca de la localidad de Malvinas Argentinas. Allí donde aún no llegan el asfalto, las cloacas, ni el gas natural.

Tengo 3 hermanos mayores, que me dieron la alegría de ser tía desde muy chica. Hoy ya tengo seis sobrinos a los que adoro. Tristemente, la violencia machista me arrebató a mi hermana Paola y años después partió mi hermano Seba.

Comencé a entender la política como herramienta de transformación social mientras estudiaba. Pero fue a partir de la lucha del pueblo de Malvinas Argentinas contra la instalación de Monsanto que comencé a participar activamente, yendo a las asambleas y marchas. Allí conocí al MST Nueva Izquierda y decidí empezar a militar, consciente de que para poder cambiar este modelo injusto, es necesario organizarse.

Me recibí en el año 2014 de periodista profesional. Y aunque todavía no ejerzo, mi vocación es llevar a los medios de comunicación las voces de los de abajo, para que estos sean un espacio de difusión de las grandes luchas que dan los cordobeses y cordobesas. Ahora también comencé a cursar la Licenciatura en Enfermería en la UNC.

Actualmente trabajo en una empresa de seguros. Antes trabajaba en un call center y -como gran parte de los jóvenes cordobeses-, viví la precarización y explotación a la que esas multinacionales someten a los trabajadores y trabajadoras.

Siempre defendí y luché con fuerza por los derechos de género, porque me parecía aberrante la injusticia de ser discriminadas y maltratadas por el sólo hecho de ser mujeres. Sin lugar a dudas, el haber vivido en carne propia el flagelo de la violencia de género, me definió a jugarme hasta el final. Hoy tengo un compromiso: voy a luchar, sin descanso, para que no haya ni una Paola más. Por eso elaboré, junto a otras familiares de víctimas de femicidio, el Proyecto de Ley para que se declare la Emergencia en Violencia de Género en todo el territorio provincial.

No me conformo con lo dado, no creo que las cosas “sean así”. Creo que están así por responsabilidad de los que nos han gobernado hace años y por eso también estoy convencida de que se pueden cambiar. Mi sueño es un futuro de igualdad y libertad plena. Y a ese futuro lo construyo cada día con mis compañeras y compañeros.